La corriente de Humboldt: por qué el mar de Perú es tan rico

La costa de Perú es una de las más áridas del planeta. Y, sin embargo, frente a ella se extiende uno de los mares con más peces del mundo. No es una paradoja: las dos cosas tienen la misma causa. Una corriente de agua fría que sube desde el sur explica tanto el desierto de la costa como la abundancia de vida en el océano.

Un país entre los grandes de la pesca

Según la FAO, en 2024 Perú capturó 5,7 millones de toneladas, la mayor producción de pesca de captura de América Latina y el cuarto puesto del mundo. Dos años antes, en 2022, aportaba casi el 6 % de la captura mundial y era el único país latinoamericano entre los diez primeros.

Si miramos solo la pesca marina de 2022, Perú fue el tercer país del mundo, con el 6,6 % de la captura mundial. Solo lo superaban China (14,8 %) e Indonesia (8,6 %), y quedaban por detrás Rusia (5,9 %) y Estados Unidos (5,3 %).

Mapa mundial con los cinco mayores países en pesca marina en 2022: 1 China, 14,8 %; 2 Indonesia, 8,6 %; 3 Perú, 6,6 %; 4 Rusia, 5,9 %; 5 Estados Unidos, 5,3 %

¿Cómo logra esto un país con una costa desértica? La respuesta empieza bajo la superficie.

La corriente de Humboldt, el motor invisible

La corriente de Humboldt, también llamada corriente del Perú, es una corriente de agua fría, de unos 900 kilómetros de ancho, que sube hacia el norte por la costa occidental de Sudamérica, desde Chile hasta Ecuador. Su nombre recuerda a Alexander von Humboldt, que en 1802 midió lo fría que estaba el agua en comparación con el aire.

Mapa de la costa de Sudamérica con Perú en dorado y flechas que muestran la corriente fría de Humboldt subiendo por la costa

Los vientos alisios del sureste y la rotación de la Tierra empujan el agua de la superficie y hacen que suba agua de las profundidades, cargada de nutrientes. Es el afloramiento. Esos nutrientes alimentan al fitoplancton, los organismos microscópicos que son la base de la cadena alimentaria. El zooplancton se alimenta de ellos, los peces pequeños se alimentan del zooplancton y, después, llegan los depredadores.

Esa misma agua fría trae la niebla a la costa y contribuye a que sea una de las zonas más áridas del mundo. Por eso un mar tan rico baña un litoral tan seco.

La anchoveta: un pez pequeño que mueve un mercado mundial

Si hay una especie que resume este mar es la anchoveta (Engraulis ringens), un pez pequeño que forma enormes cardúmenes. En 2022 supuso alrededor del 77 % de la captura marina peruana, según la OCDE, y fue la especie marina más capturada del planeta, con casi 4,9 millones de toneladas, según la FAO.

Casi toda la anchoveta de Perú y de Chile se transforma en harina y aceite de pescado, que se usan sobre todo para alimentar a animales y a la acuicultura. No es el pescado que llega directamente al plato.

El Niño: cuando la abundancia no está garantizada

Abundancia no significa seguridad. En 2023, con El Niño y con muchos ejemplares juveniles en el mar, Perú canceló su temporada principal de pesca de anchoveta. La oferta mundial de harina de pescado cayó un 23 % ese año, según IFFO.

En 2024 llegó la recuperación. La FAO habla de un repunte fuerte, con capturas de anchoveta cerca de un 65 % superiores, y la oferta mundial de harina de pescado subió un 26 %. Un solo pez, en un solo país, es capaz de mover el mercado mundial de la alimentación animal.

Más allá de la anchoveta

La riqueza marina de Perú no es solo anchoveta. Otras especies tienen un papel importante en la pesca y en la gastronomía:

  • Pota o calamar gigante (Dosidicus gigas): en 2023 se desembarcaron 621 852 toneladas, un 36 % más que el año anterior, según Undercurrent News. Sus ventas superaron los 800 millones de dólares.
  • Jurel (Trachurus murphyi) y caballa (Scomber japonicus): peces pelágicos, como la anchoveta, que dependen de las condiciones del océano.
  • Merluza (Merluccius gayi peruanus): una especie demersal, que vive cerca del fondo marino, y por eso se gestiona de otra manera que los peces pelágicos.

Cada especie ocupa un lugar distinto en el ecosistema y en la economía pesquera.

Una riqueza que exige conocimiento

El valor de un recurso natural no se mide solo en toneladas. Depende de que la población de peces se mantenga, de que se entiendan los ciclos del océano y de que se gestione con ciencia, como muestra lo que pasó entre 2023 y 2024.

En Colibrí Origins creemos que conocer la biodiversidad peruana es mirar más allá de los ingredientes que llegan a la mesa. Los Andes, la Amazonía y el Pacífico son mundos distintos, pero dan la misma lección: la naturaleza ofrece mucho cuando entendemos cómo funciona y respetamos sus límites.

Las estadísticas pesqueras se revisan con frecuencia, y las cifras de 2024 son provisionales. Los datos proceden de las fuentes citadas y pueden variar según el organismo y el año de referencia.

Fuentes

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